Y el NewLaw llegó

Y el NewLaw llegó

Lo de ayer no fue una pesadilla. Nos hemos despertado esta mañana y la noticia sigue ahí: Axiom ha aterrizado en España. Muchos pensaron que no sucedería, que pasaría de largo como si un halo mágico nos protegiera. Pero no ha sido así. Axiom está oficialmente en España y hasta donde yo sé, no se ha retirado de ningún país en el que haya abierto negocio, así que ha venido para quedarse.

No es el primer envite que llega de fuera. En la década de los 80 llegaron los despachos internacionales, un susto mayúsculo del que nuestros despachos nacionales de mayor envergadura supieron reponerse muy rápido, porque no les pilló desprevenidos. Habían forjado sus estructuras a imagen y semejanza de aquellas con las que sabían que tarde o temprano tendrían que competir y ocuparon un espacio grande en el mercado que aún hoy sigue siendo el suyo. Una rareza de la que sentirnos orgullosos cuando se echa la mirada hacia otras jurisdicciones.

Pensábamos que ya lo habíamos visto todo, pero de pronto empezaron a sonar expresiones como “NewLaw”, “proveedores alternativos de servicios jurídicos”, “legaltech”, etc.. y aparecen las primeras señales de alarma: Rocket Lawyer desembarca en España. Su modelo es copiado, también aquí, por decenas de emprendedores del sector jurídico. 

Nada que temer entre la abogacía de los negocios. Falsa sensación de seguridad de quién no se sintió amenazado por unos servicios dirigidos a un público al que nunca consideró su cliente. Grave irresponsabilidad de aquellos que creyeron escuchar cantos de sirena, y completamente embelesados se adormecieron, dejándose llevar por ese día a día que nos tiene siempre tan ocupados y que no permite ver más allá de mañana. A estos ahora les toca correr, porque la carrera ya empezó sin ellos. 

Algunos despachos que sí sabían del peligroso canto de las sirenas, vendaron sus oídos para que no les distrajera, realizaron algunos ajustes en velamen y estructura para evitar sufrir daños y siguieron su camino con determinación. Estos siguen en el buen camino, pero el mar acaba de embravecer para ellos y quizás esos ajustes requieran ser remendados para evitar la apertura de boquetes.

Muy pocos son los que en lugar de sirenas vieron peces, y con el mejor equipo y una estrategia brillante, se lanzaron a un mar repleto de oportunidades que les permitió llenar las redes del botín más preciado: clientes esperando a que alguien hiciera las cosas de forma distinta. A estos poquísimos despachos les ha salido competencia, pero a ellos, al igual que a los grandes despachos nacionales en la década de los 80, no les ha pillado desprevenidos: echaron a correr hace ya mucho tiempo.

Para aquellos que anden algo despistados o que la tormenta les haya cogido en medio de la travesía, les recomiendo empezar a buscar unas buenas zapatillas y echar a correr. Mejor tarde que nunca. 

Esto va de tecnología, de poner al cliente en el centro, de transparencia, de eficiencia, de rentabilidad, de digitalizar servicios. Esto va de transformación digital. 

 

 

 

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Eva Bruch
evabruch@alterwork.net
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