Singularidad y exponencialidad

Singularidad y exponencialidad

Singularidad y exponencialidad

Muchos despachos de abogados ven con cierto escepticismo el advenimiento de las nuevas tecnologías y se preguntan si deberían utilizarlas. Los que deciden hacerlo atraviesan una primera etapa de adaptación tecnológica o de transformación digital al incorporar programas de gestión del conocimiento, de gestión de documentos, automatización documental, CRM’s o empiezan a trabajar en la nube.

La tecnología avanza y se propaga a un ritmo vertiginoso:

Hace tan solo unos cuatro años, en Nueva York y Canadá, pude ver cómo echaban a andar las primeras empresas especializadas en inteligencia artificial para el sector jurídico. Sus tecnologías son hoy utilizadas por una gran mayoría de despachos nacionales e internacionales. Incorporar estas tecnologías constituye una segunda etapa de adaptación tecnológica donde los despachos se plantean el uso de la inteligencia artificial con técnicas como el aprendizaje automatizado, el procesamiento de lenguaje natural o el análisis y la predicción de datos.

Más pronto de lo que queremos admitir, disponer de estas tecnologías se convertirá en algo normal para cualquier despacho de abogados. En gran medida aumentará y nivelará la calidad de los servicios jurídicos, tanto los de complejidad alta como los más estandarizados.

La diferencia entre despachos vendrá marcada por dos factores:

  1. La pericia y el buen ojo clínico-jurídico del abogado
  2. El mejor uso de estas tecnologías cuyo potencial y funcionalidades son mucho más amplios que cualquier otra que hayamos conocido.

Para un despacho, pasar a esta segunda etapa es solamente cuestión de tiempo y supondrá un paso más en un imparable avance tecnológico de dimensiones prácticamente inimaginables.

La sustitución del abogado por la máquina es un debate agrio y estéril pues las máquinas, sin duda, van a sustituir al hombre y por supuesto, al abogado en muchísimas cosas. Pero el hombre realizará otras funciones, muchas de las cuales siquiera somos capaces de imaginar. En su mayoría estarán relacionadas con la tecnología.

Hacía la singularidad

En un futuro no muy lejano la evolución tecnológica se fusionará con la biológica y en ese momento, la capacidad innovadora de la especie humana se disparará hacia arriba hasta niveles insospechados. Esta fusión dará lugar a lo que se conoce como singularidad. Cuando el hombre se fusione con la máquina, hecho que se prevé que ocurra entre 2030 y 2045, según Ray Kurzweil la capacidad intelectual de la humanidad se multiplicará por mil millones.

Reputados científicos aseguran que atender llamadas, enviar mensajes y utilizar aplicaciones se hará con el cerebro a través de implantaciones tecnológicas. En 2016 por ejemplo Sony creó una patente de lentes de contacto que graban con parpadear los ojos. El avance hacia la singularidad plantea retos jurídicos, éticos y de privacidad que el sector tendrá que estar preparado para entender, prever, regular y asesorar.

Esto supone una tercera etapa de adaptación tecnológica a la que difícilmente los abogados podrán acceder si no han superado las dos anteriores. La diferencia ahora está en que la tecnología avanza de forma exponencial, no lineal, y el riesgo de quedarse fuera de juego es elevadísimo.

Estas y otras cuestiones se abordarán en la ponencia «Digitalización de los servicios jurídicos» que impartirá Mark Cohen, CEO Legalmosaic y Profesor de Georgetown Law, en la IV edición del Legal Management Forum que se celebrará el próximo 24 de octubre. Aquí puedes consultar el programa completo.

Eva Bruch
evabruch@alterwork.net
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