La uberización del sector jurídico.

La uberización del sector jurídico.

Coincidiendo con el tema de una de las mesas de esta quinta edición del Legal Management Forum me pidieron escribir un artículo sobre la uberización de los servicios jurídicos. La primera cosa que pasó por mi cabeza fue el viaje a Roma con mi familia en enero de este año, justo el día en que los taxistas de Barcelona convocaron una huelga exigiendo al gobierno la protección de su mercado ante servicios alternativos como Uber. No llegamos a tiempo y perdimos el vuelo así que pasamos muchas horas en el aeropuerto, horas en las que no pude evitar pensar en el porqué de esa huelga y en los paralelismos con el sector jurídico. Y las comparaciones a veces, son odiosas.

Soy usuaria de Uber en los Estados Unidos y en Londres cuando viajo a estas ciudades y lo que más me gusta de su servicio es que siempre sé cuánto voy a pagar antes de contratarlo. No importa el estado del tráfico. El riesgo lo asume el conductor y unas veces gana más en tanto que otras gana algo menos por un mismo trayecto. Lo importante es que la empresa tiene la capacidad para estimar el coste de un servicio antes de que éste sea prestado y para ello ha tenido en cuenta los factores que pueden incidir en él y que además, la mayoría de las veces no dependen ni del conductor ni del cliente. Cuando te subes a un taxi de los que llamamos “normales” no sabes cuánto te va a costar, el tiempo corre en contra del cliente y en favor del taxista. ¿A alguien le extraña entonces que Uber sea un modelo de éxito?

Los paralelismos con los despachos de abogados son evidentes. Despachos que cobran por horas o que no cierran un presupuesto para un asunto y el cliente no llega a tener la certeza de cuál va a ser el coste total hasta que éste termina. El cliente no siempre quiere ir a visitar al abogado o simplemente no tiene tiempo para ello, a veces prefiere que le den las herramientas para terminar él mismo el trabajo a cambio de una cierta garantía de calidad y un menor precio, otras veces quiere elegir a un abogado en base al feedback de sus clientes. Transparencia, certeza y acceso universal a servicios jurídicos son los elementos detrás de estas legítimas demandas de los clientes.

Al igual que las empresas de la nueva economía, la economía colaborativa o la industria 4.0, en el sector jurídico han ido surgiendo empresas de servicios jurídicos con modelos de negocio innovadores que aportan esta transparencia y certeza al mercado, en algunos casos permitiendo también que mucha más gente tenga acceso a dichos servicios, personas que antes no podían pagar los honorarios de un despacho de abogados.

Hablamos de empresas como Rocket Lawyer, Legal Zoom, Formal Docs, Wonder Legal o Milcontratos.com por poner algunos ejemplos. Empresas cuyo principal target eran las personas físicas consumidoras ocasionales de servicios jurídicos, pero la facilidad de acceso al servicio, el precio, la calidad de unos documentos básicos que se ajustan a situaciones muy comunes y una experiencia de cliente muy cuidada ha llamado la atención de un público más sofisticado para el que este tipo de soluciones se adaptan bien a necesidades puntuales.

Otros modelos de negocio novedosos en el sector que enfocaron sus servicios a las empresas, ven como despachos grandes, consultoras, auditoras y otros servicios profesionales, copian con éxito estos nuevos modelos de negocio. Hablamos de Peerpoint, Aosphere, Vario, PartnerVine, etc… todos ellos claros reflejos de modelos exitosos y consolidados como AxiomLaw, Lawyers on Demand o RiverviewLaw.

Son empresas que al igual que Uber se apoyan en plataformas tecnológicas para mejorar el servicio, en el análisis de datos para estimar costes y ofrecer precios cerrados. Son empresas que ofrecen al cliente soluciones alternativas a las tradicionales, eliminando aquello que no le aporta valor y haciendo las cosas mucho más sencillas para él y a un menor precio.

Los pequeños despachos, quizás los más afectados por la uberización de los servicios jurídicos no son aún muy conscientes de la magnitud de este fenómeno, y las voces más potentes del sector que sí tienen claro el tamaño de la amenaza, están adoptando estos nuevos modelos de negocio para detener la sangría de clientes que optan por soluciones alternativas. Entretanto, deberán pensar qué hacer con sus pesadas, abultadas y tradicionales estructuras.

Los taxistas copiaron rápidamente varios aspectos del modelo de Uber, como las apps para solicitar y pagar un servicio o el envío de las facturas, pero no han sido capaces de traspasar la línea roja que diferencia sus modelos que es el asumir el riesgo del negocio. Los despachos más pequeños están adoptando también algunos aspectos de estos nuevos modelos como la utilización de tecnología para tener más información sobre su negocio, pero ¿podrán también asumir el riesgo del negocio cerrando precios? ¿Su actual modelo de negocio es compatible con los nuevos criterios de transparencia y certeza que cada vez más demanda el cliente?

La uberización de los servicios jurídicos ha abierto el sector a un público ávido de soluciones pero, ¿están los despachos preparados para competir en este nuevo entorno?

 

Artículo originalmente publicado en Diario La Ley

Eva Bruch
evabruch@alterwork.net
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