¿Estamos ante una burbuja Legaltech?

¿Estamos ante una burbuja Legaltech?

En el año 2000 muchas personas perdieron todo el capital que habían invertido en las empresas emergentes de internet conocidas como “puntocom”. Entre esas personas se encontraban pequeños inversores que vieron cómo, de un día para otro, el precio de sus acciones caía en picado y su dinero se esfumaba. Las quiebras de Webvan, que ofrecía productos frescos online; Kozmo, precursor de Deliveroo y Glovo; la plataforma de contenidos Terra o la banca virtual Patagon, tuvieron repercusión mediática, pero fueron cientos los casos de startup que no cotizaban en bolsa, o lo hacían en mercados secundarios, que corrieron la misma suerte.

La crisis de las puntocom desatada en esos años, cuyos efectos se extienden hasta la actualidad, se produjo por la concurrencia de una serie de causas que hincharon artificialmente el mercado de emprendedores e inversores tecnológicos hasta el inexorable estallido de la burbuja. Estas causas guardan ciertas similitudes con la evolución que está experimentando el mercado Legaltech y quizás están formando las capas irisadas de una burbuja en el sector legal. Hay algunos indicios que apuntan en esa dirección.

Una de las señales que caracterizan las burbujas es el crecimiento exponencial en un corto período de tiempo de la oferta respecto a la demanda. El frenesí emprendedor en empresas emergentes relacionadas con la tecnología legal queda patente en las cantidades invertidas en los dos últimos años. En 2016 la inversión a nivel global se situaba en los 224 millones de dólares (unos 203 millones de euros), alcanzando en el 2018 los 1.663 millones de dólares (1.508 millones de euros), lo que supone un crecimiento del 713%. En España, ocurre algo semejante. Hasta 2016 se invirtieron cerca de 8 millones de euros, cifra que ha aumentado hasta los casi 57 millones de euros en 2019, es decir, un incremento del 712,5% en apenas dos años.

La demanda, en cambio, no parece seguir la misma tendencia. Los despachos, empresas y usuarios parece que tiene dificultades para apreciar el valor que aportan los servicios de muchas de esas empresas legaltech. En Europa y EEUU la inversión de los bufetes en aplicaciones de inteligencia artificial supone un escaso 33%, mientras que en blockchain sencillamente no se está invirtiendo.  En el caso de España, solo el 25% de los despachos destina fondos a transformarse tecnológicamente.

El indicio anterior se refuerza con otro habitual en las burbujas tecnológicas:  resultados de explotación negativos (pérdidas y rentabilidades negativas). Por poner algunos ejemplos de legaltech españolas, Redpoints arrojó en 2018 pérdidas superiores a los 4 millones y medio de euros después de impuestos –rentabilidad negativa del 45%-, Signaturit pérdidas de 733.000 euros -rentabilidad negativa del 23%- o Validated ID pérdidas de 287.000 euros -rentabilidad negativa de 31%-. Basta la revisión de las cuentas oficiales de estas empresas para apreciar que este patrón, salvo contadas excepciones, se repite en la mayoría de las legaltech.

Muchas de estas startup nacidas al cobijo de internet no consiguen escalar lo suficiente y apoyan su valor en métricas como el número de visitas a su web, la cantidad de seguidores en redes sociales o una gran masa de usuarios que utiliza la versión gratuita del servicio. Estos indicadores son habitualmente utilizados por los emprendedores para deslumbrar a los inversores con proyecciones de ingresos y rentabilidades futuras, pero no presentan la verdadera situación del negocio.

Las métricas importantes: el flujo de caja, la tasa de conversión de usuarios o el Lifetime Value –valor neto de los ingresos que genera un cliente durante la vida del servicio- son a menudo soslayados por emprendedores e inversores, unos debido al irresistible optimismo que instila el espíritu emprendedor y otros al desconocimiento de los rudimentos de la tecnología en la que invierten y, por añadidura, a la fiebre inversora cebada convenientemente con eventos, noticias y hype (expectativas generadas artificialmente) alrededor de la innovación tecnológica.

La evolución tecnológica es imparable y los despachos están inexorablemente abocados a la transformación digital si quieren competir en el actual mercado, y mucho más en el del futuro. Sin embargo, existen signos que señalan un calentamiento global del fenómeno legaltech que deben considerarse en el momento de emprender o invertir acertadamente en la industria legal.

¿Y tú que crees? ¿Estamos ante de una burbuja legaltech?

Artículo originalmente publicado en Abogacia.es

Jordi Estalella
jordiestalella@alterwork.net
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